Trabajo módulo Insumos y tecnologías agrícolas - Investigación periodística (Ago/2009)

 

Susana C. Ibarrola

 

Uso de agroquímicos en frutas y hortalizas

 

Comer o no comer...es la cuestión

 

 

En el Mercado de Concentración de Corrientes, a diferencia de lo que ocurre en su equivalente de la ciudad de Buenos Aires, se realiza un control poco eficiente sobre la aptitud bromatológica de las frutas y hortalizas que ingresan al mismo. Es decir: no hay manera de saber si los alimentos allí comercializados superan el máximo aceptado de residuos de agroquímicos.

 

Pese a que en una entrevista aparecida en un matutino local, efectuada a las autoridades del área de Producción, del Mercado y a los puesteros, se había reconocido esa falencia en el control -asegurando además estar en conocimiento del uso indiscriminado de agroquímicos e incluso de productos prohibidos -en días subsiguientes salieron sorpresivamente a desmentir la versión. (1)

 

Desde hace tiempo entre los productores y en el ámbito del Mercado se rumorea sobre la falta de controles, atribuyéndola especialmente a las colonias de extranjeros dedicados a la producción hortícola (que desde hace un buen tiempo fueron avanzando sobre los locales en el circuito comercial).

 

Si bien buena parte de esos rumores provienen de quienes compiten comercialmente con las empresas de extranjeros en el sector de Playa Libre, el hecho es que en todas las muestras tomadas en dichas empresas los resultados fueron positivos: los alimentos tenían residuos de agroquímicos en niveles superiores a los permitidos. Aunque esta situación también se presentó en algunos campos de productores locales.

 

Los monitoreos son efectuados por inspectores del Senasa cada unos 15 días sobre lechuga, acelga, tomate y pimiento. Las muestras son enviadas al laboratorio central del organismo sanitario con sede en Buenos Aires y, si bien los resultados pueden adelantarse por teléfono o correo electrónico, la detección de un producto no apto para consumo humano, sólo puede certificarse de manera formal dos semanas después de hacer tomado la muestra; mientras tanto, la comercialización sigue su curso, porque se trata de productos perecederos y por la falta de esa documentación legal para decomisar y destruir la partida donde se detectó el residuo.

 

Las especies más susceptibles de un excesivo uso de agroquímicos son el tomate y el pimiento, como consecuencia de ataques severos y persistentes de insectos que llegaron para quedarse: mosca blanca, polilla del tomate, trips y ácaro blanco. (Ver reduadro La pesadilla del tomate)

 

Mal de muchos...

 

En la XVIII Reunión Comisión Federal Fitosanitaria, realizada en San Salvador de Jujuy  los días  14 y 15 de agosto de 2008, funcionarios del Senasa presentaron un informe sobre un monitoreo de plaguicidas en hortalizas frescas realizados en mercados mayoristas y centros de reexpedición de cadenas de supermercados del Gran Buenos Aires. Los alimentos analizados fueron acelga, lechuga y tomate, provenientes de distintas regiones del país.

 

En el informe se destacó que la mayoría de las irregularidades encontradas "se deben al uso y aplicación de productos fitosanitarios no autorizados para su uso en una especie determinada en las hortalizas de hoja", aunque no especifica la especie aludida. En tomate los niveles de residuos detectados superaron las tolerancias establecidas por la normativa vigente (resolución Senasa 256/03). Los técnicos del Senasa también constataron que en, algunos casos, los principios activos utilizados no se correspondían con los cultivos y plagas para los que fueron creados.(3)

 


La pesadilla del tomate

 

La mosca blanca es una verdadera pesadilla para los productores de tomate; el costo de su control representa el componente más significativo en su estructura de producción.

 

Corrientes es la provincia que presenta mayor concentración de invernaderos destinados al cultivo del tomate, con 632 hectáreas. La zona de producción se concentra sobre las costas del río Paraná, siendo los departamentos de Lavalle (con 26.800 toneladas) y Bella Vista (16.495) sus principales referentes.

 

En esas zonas se produce tomate perita bajo cobertura por un volumen del orden de 11.000 toneladas anuales y redondo -también bajo cobertura- por 51.000 toneladas anuales (con cosecha de abril a noviembre). El 22% de la producción total se comercializa a través del Mercado Central de Buenos Aires.

 

 

 

 

Razón de costos e irresponsabilidad

El hecho de que las principales zonas de producción estén tan cerca del río Paraná favorece además el acceso y uso de algunos productos químicos a precios significativamente inferiores, utilizados en Paraguay y Bolivia, según comentó un técnico privado de Bella Vista que no admitió la publicación de su nombre.

 

La fuente agregó que incluso existen veterinarias locales que venden dichos productos fraccionados en envases comunes y sin las medidas mínimas de seguridad, lo cual suma otro inconveniente peligroso: la manipulación y el destino de esos envases, como botellas de cerveza, descartables, frascos y bidones de origen dudoso, que posteriormente van a parar a los basurales comunes.

 

"El ingreso ilegal de mercadería se produce principalmente desde el Río Paraná. Los cargueros vienen desde el puerto de Buenos Aires, con containers con destino a Asunción del Paraguay, y sufren una "alivianada" frente a nuestras costas; está todo organizado: Desde los marineros, que violan los seguros y precintos y saben volver a colocarlos en la misma forma para que no se note, hasta las lanchas que llegan al borde del carguero y recibe la preciada carga. ¿La Prefectura?, bien gracias", confesó.

 

El técnico dijo que suelen bajar de los barcos fungicidas (como Mancozeb), pesticidas (Carbofurán) y el herbicida glifosato en forma de principio activo puro. El técnico consultado dijo que los marineros "los intercambian por servicios generales (carne vacuna, bebidas, tarjetas telefónicas, pescados, etc) y algunas veces por mujeres, que suben a los barcos en Bella Vista y bajan en Empedrado o Corrientes".

 

Si bien se trata de un "contrabando hormiga" de cantidades que pueden ser ínfimas, la cuestión es que tales productos son manipulados y comercializados sin ningún tipo de control.

 

Los casos de intoxicación por plaguicidas, según registros oficiales de Bella Vista, son mas de 200 entre septiembre de 2008 a marzo 2009; "de ellos, mas de veinte fatales y los demás, con secuelas", se lamentó la fuente, para luego agregar que las causas obedecen al mal manejo principalmente y al uso de productos de alta toxicidad, como el Carbofurán.

 

Además, las personas que aplican estos productos no suelen usar "máscaras, guantes y trajes indicados" y la "preparación (de los mismos) se hace en galpones o en cercanías de viviendas, depósitos de alimentos, personas y animales domésticos", indicó la fuente. Esto incremento el riesgo de intoxicaciones. También se registraron casos de contaminación de lagunas por lavado de equipos (turbinas y pulverizadoras) en ellas.

 

Un estudio realizado en 2002 por la Cátedra de Química Orgánica y Biológica de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Nordeste reconoce el uso de carbamatos en la zona, mencionando el Carbofurán y otros, y haberlos detectado en suelos, aguas, aire y muestras vegetales e incluso extraído de membranas gastrointestinales en humanos. El efecto de esta sustancia es similar al de los insecticidas organofosforados, pero a diferencia de estos últimos los carbamatos tienen un efecto menos dañino ya que la unión enzima-carbamil es reversible, lo que origina un síndrome clínico más leve con una duración más corta, pero de todas formas tienen alta penetración en el sistema nervioso central, pudiendo llegar a ser igualmente tóxicos. Se absorben por la piel, por ingestión y por inhalación. Los efectos indeseados producidos dependen de la clase de, la dosis, la vía y el tiempo de exposición. No se acumulan en el organismo, pero como su biotransformación es muy lenta, provocan efectos acumulativos en las personas expuestas, llegando a tener potencial carcinogénico. (5)

 

Cuando se le preguntó al consultado por qué no efectuaba la denuncia correspondiente, lo consideró "inútil", por la ausencia de controles en todos los ámbitos. La situación es conocida por todos, pero no se ponen en ejecución las medidas establecidas por ley provincial -sin aplicación actual- y nacional, en ambos casos por falta de recursos humanos que se dediquen a la tarea de control prevista en las normas, pero más que nada por el desconocimiento.

 


Control biológico?

 

En la región hortícola correntina se viene trabajando en el combate a la mosca blanca desde 2001, año en el cual, por el incremento brusco de los cultivos bajo cobertura, se agravó la presencia del insecto.

 

Las moscas ocasionan daño directo al succionar las hojas debilitando la planta; además el melado producido por el insecto favorece la formación de fumagina (una fina capa negruzca sobre las hojas y frutos) que interfiere en la absorción de los productos químicos utilizados para el control. Por otra parte, al ubicarse en dorso de la hoja, agrega un problema  más a la aplicación de los productos. La dificultad de su combate además está dada por su capacidad de formar biotipos y puede transmitir germinivirus, entre ellos el más famoso aunque no detectado aún en Corrientes es el del "encrespamiento, de cuchara o del enrollado foliar (TYLCV, siglas en inglés de Tomato Yellow Leaf Curl Virus), cuya forma más eficiente de evitarlo es el uso de semillas certificadas y resistentes.

 

Los insectos, como todo ser vivo, con el tiempo van adquiriendo resistencia a los elementos que los combaten. Los productores, no habituados a razonar sobre las implicancias del mal manejo del control químico, generalmente van aplicando mayores dosis, según va bajando el efecto de los productos. Así, crean resistencia conforme aumentan las dosis, pero no eliminan la plaga.

 

El control químico de mosca blanca como única medida de manejo no es eficiente en ninguna parte del mundo y por ello el INTA Bella Vista realizó diversos ensayos de control biológico, con especies autóctonas y exóticas, sin resultados satisfactorios. Sin embargo, entre los parasitoides y predadores espontáneos de la mosca se registró uno, Eretmocerus mundus, especialmente eficiente, muy adaptado a las condiciones del cultivo y con presencia durante toda la temporada, por lo que el trabajo se concentró en esa posibilidad.

 

Las plagas nombradas, más otras, siguen siendo motivo depreocupación del sector. Sin embargo en condiciones actuales un manejo con el control biológico como componente fuerte es perfectamente posible: Se realizaron experiencias en fincas comerciales de pimiento en 2007 (Bella Vista: 2800 m2) y en 2008 (Mburucuyá: 7392 m2+6720 m2+7056 m2) con el uso racional o por sector de algunos productos químicos y los resultados son muy promisorios. (6)

 

Realizados los ensayos, los esfuerzos deberían abocarse a una intensiva divulgación y validación de estas prácticas en las chacras.


 

¿Es la ley la que te castiga?

 

Las prácticas en el uso seguro de agroquímicos, alentadas por los extensionistas y técnicos oficiales, es algo relativamente nuevo, pese a que está vigente una Ley Provincial 4495/90 y su decreto reglamentario 593/94.

 

La norma es relativamente fácil de hacer cumplir, pero se necesita una infraestructura en recursos humanos que el Estado provincial no posee.

 

Los agroquímicos no son el problema, sino quiénes los usan. Hay una sustancial diferencia entre los productos tradicionales y genéricos -muchos ya obsoletos- y los introducidos en el mercado en los últimos años, desarrollados a partir de años de investigación.

 

Pero buena parte de los productores frutihortícolas siguen usando agroquímicos "viejos" por dos razones: menores costos y hábito. El problema es que, debido a la resistencia que van adquiriendo las plagas, el productor debe utiliza dosis cada vez mayores y eso contribuye a incrementar la posibilidad de ocurrencia de contaminación e intoxicaciones.

 

Los nuevos tienen una velocidad de volteo más lenta e igual de efectiva, pero a los ojos del productor acostumbrado a fumigar y verificar que se mueren los insectos inmediatamente, eso es una mala señal.

 

Por otra parte, en algunas ocasiones los productores emplean agroquímicos en cultivos para los cuales no fueron diseñados. Los fosforados, por ejemplo, se emplean en cultivos extensivos de ciclo largo y demandan un mayor tiempo de carencia -unos 60 días-, que es el período a respetarse entre la aplicación y la cosecha. Si esos productos se aplican en verduras de hoja, como la lechuga, que tiene un ciclo de 35 días, el químico todavía permanece en la planta. En estos casos se recomienda el uso de piretroides, que requieren un tiempo de carencia de entre 7 y 14 días.

 

La receta agronómica es algo que exigen la mayoría de las normas vigentes, pero no se utiliza. Es de mucha utilidad -RENSPA mediante- a la hora de establecer la trazabilidad de un producto hortícola en el cual se detectan residuos químicos. Pero tampoco resuelve el problema del mal uso. Es como la receta del médico: éste indica el remedio y la dosis; pero eso no implica que el paciente cumpla con las instrucciones. Lo propio sucede con los principios activos.

 

Un insecticida para lechuga no es igual que otro para rabanito; incluso sus tiempos de carencia pueden ser distintos según el metabolismo de la planta. Lo mismo puede decirse de la aspirina y el paracetamol: si bien ambos están indicados para aliviar los síntomas de una gripe, los efectos anticoagulantes de la aspirina podrían agravar la tendencia a sangrar asociada con la sintomatología del dengue.

 

En cuanto a la aplicación, almacenamiento y transporte, todo es fácil de hacer. En el primer caso, la pregunta es quién lo hace y si sabe hacerlo; si conoce la dosis y si cuenta con la vestimenta adecuada para proteger su salud. Para controlar esto en cada una de las empresas productoras de frutas y hortalizas, el Estado necesitaría contar con un regimiento de inspectores, lo cual es imposible. Buena parte del cumplimiento de las normas depende de la responsabilidad de los empresarios.

 

Otro tema es el fraccionado. El problema surge a partir de las presentaciones de los productos, en su mayoría por cantidades grandes. Un pequeño productor hortícola, que vive "al día", no puede adquirir para tratar dos hectáreas una presentación grande; no sólo por su precio, sino por la problemática de su almacenamiento y las consecuencias.

 

Pero como contraparte, la fracción comprada por ese productor, seguro está sujeta a un sobreprecio por el "minoreo", generalmente envasado en una botella de gaseosa descartable y sin el rotulado donde se encuentran sus especificaciones de uso y advertencias.

 

La normativa correntina establece sendos registros para expendedores, aplicadores, depositarios y vendedores. Los únicos registrados a la fecha corresponden a 40 empresas que mayoritariamente  requieren certificaciones bajo protocolos de calidad o sistemas ecológicos. Comercios, depósitos o aplicadores: son pocos los que se inscriben.

 

Continuando con la cadena, y a los fines de un control eficiente y ágil teniendo en cuenta que se trata de productos perecederos, es necesario contar con laboratorios de referencia, habilitados por el SENASA, con personal formado, con la posibilidad de realizar análisis homogeneizados bajo protocolo. En las provincias no existen. (7)

 

Detrás del mostrador

 

Desde otro punto de vista, la ley provincial complica al comercio. Si bien es un canon anual para registrarse, es un nuevo aporte a los socios mayoritarios que hoy tiene cualquier PyME: los estados nacional y provincial.

 

Contar con el asesoramiento de un ingeniero agrónomo en un comercio de venta de agroquímicos -a menos que sea el dueño- significa honorarios considerables.

 

De una recorrida por cuatro agroveterinarias, se constató que tres contaban con esa condición; es decir, pertenecen a un profesional de las ciencias agronómicas. Una de ellas en cambio, es propiedad de un productor ganadero, que además la administra. La ley 4495 no es específica en ese sentido, aunque obliga a contar con un ingeniero agrónomo para el asesoramiento, tal cual una farmacia con un farmacéutico.

 

En la atención al público, personal con conocimiento empírico aconseja y vende todo tipo de productos; un insecticida sistémico a un ama de casa, un fertilizante foliar a un productor; unas gotas para la otitis del perro y un piretroide para fumigar la casa contra los mosquitos. ¿Receta agronómica? Todos dijeron desconocer de qué se trata.

 

El ganadero se mostró muy reticente a dar información, máxime cuando supo que quien preguntaba pertenecía a un organismo oficial. Por igual razón, no quiso dar su nombre. Aún así, dijo que los honorarios de un profesional eran muy elevados y que se basaba en la información que le suministraba su asesor veterinario para aconsejar a sus colegas. Todo por la misma plata. En el caso de fitosanitarios y fertilizantes, disponía de un catálogo de productos donde hallar sus usos a la hora de algún requerimiento.

 

Prevención ausente

 

Recientemente se realizó en la capital correntina una jornada sobre el uso de agroquímicos, con la disertación del dr. Francisco Aphalo, especialista del Centro de Toxicología de Rosario.

 

El profesional relató la gran cantidad y gravedad de casos detectados por intoxicación con agroquímicos, tratándose de cifras que se desconocen en la mayoría de hospitales y centros privados de salud, ya que los médicos no tienen el hábito de registrarlos oficialmente.

 

Es así como numerosos casos son caratulados como trastornos alimentarios comunes o complejos, sin evaluarse el entorno o los demás elementos que permiten acceder a un diagnóstico certero, salvo caso que el mismo paciente proporcione la información del caso, algo que rara vez sucede por el condicionamiento laboral al que se ven sometidos: generalmente son empleados o contratados en explotaciones agrícolas para trabajos de fumigación y a los que no se proporciona la vestimenta o equipo adecuado para la tarea y que acuden a la consulta con síntomas muy marcados.

 

En el otro extremo, los consumidores, suelen desconocer los peligros a los que están expuestos y, por lo tanto, no suelen relacionar un eventual malestar gástrico con la posibilidad de haber ingerido un alimento con niveles de agroquímicos superiores a los permitidos (muchos consideran que las frutas y hortalizas son naturalmente "sanos").

 

Asimismo, las Enfermedades de Transmisión por Alimentos (ETA's) corren la misma suerte en el consultorio médico en cuanto a la falta de estadísticas que permitan delinear políticas públicas preventivas, que ahorrarían millones de pesos al Estado. (8)

 

Poco, pero bien

 

Técnicos del Programa de Buenas Prácticas Agrícolas del Mercado de Corrientes reconocen que una de las grandes falencias que hubo durante muchos años en la provincia fue la falta de información a los productores.

 

Desde hace más de 5 años se comenzó con este programa a través de chacras demostrativas, en las cuales se fueron incorporando prácticas de calidad e inocuidad de los alimentos, abarcando toda la cadena: desde la producción hasta la comercialización. Pero son sólo 10 chacras en el cinturón verde de la capital correntina que, con un buen acatamiento, vienen aplicando los conocimientos con miras a la certificación. Según la base de datos del Mercado de Corrientes, son 120 los productores que comercializan en el sector de Playa Libre, de los cuales unos 50 están ubicados en un radio de 15 a 20 km de la capital correntina, entre los que se encuentran las chacras comprendidas en el programa.

 

De acuerdo con una disposición de la SAGPyA, en 2010 todas las explotaciones con destino al consumo humano deberán certificarse; es decir, el productor deberá hacer las cosas de acuerdo a determinados protocolos y algún organismo deberá fiscalizar que así sea. Esto significará un gran cambio cultural en los productores y sus trabajadores. A solo un año de que rija esta obligatoriedad, son muy pocos quienes conocen sobre buenas prácticas y el Estado no posee la suficiente cantidad de recursos humanos para capacitar a productores y, más adelante, fiscalizar.

 

Desde este programa se desarrollan cursos destinados a técnicos y productores, pero no tienen el caudal de asistentes necesarios como para hacer de multiplicadores del conocimiento; esto quizás obedezca a que son pocos los profesionales que asesoran al sector hortícola y su vez el productor no está habituado a pagar por asesoramiento; siempre fue el Estado quien ofreció ese servicio en forma gratuita y se vuelve al círculo vicioso de la falta de recursos humanos.

 

En los últimos meses se incorporó al sistema un depósito de envases de agroquimicos, en un predio facilitado por la Escuela Regional de Agricultura, Granja, Industria y Afines, de la Universidad Nacional del Nordeste, y con el circuito de reciclado asegurado mediante un convenio con la Cámara Argentina de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE).

 

Con esto, la provincia busca solucionar uno de los tantos problemas ambientales ocasionados por el uso de agroquímicos: evitar la quema de plásticos y envases y disponerlos en un lugar seguro, evitando que sean reutilizados y contribuyendo con uno de los pasos necesarios para la próxima obligada certificación.

 

Mejorando lentamente

 

Recientemente la provincia se incorporó al Sistema Federal de Fiscalización de Agroquímicos y Biológicos (SIFFAB), con lo cual, a través del SENASA, pueden implementar medidas más estrictas y fluidas de control, además de las económicas para los transgresores. Según explicaron las autoridades del Mercado de Corrientes, se realiza el muestreo de frutas y hortalizas y se envían a laboratorio en Buenos Aires. El análisis bacteriológico es rápido. El de residuos químicos demora unos 7 u ocho días. Resultado en mano, los inspectores del SENASA y los técnicos del Mercado van a informarse en chacra sobre el proceso de producción y elaboran un acta. A la tercera sanción, la chacra es clausurada. Pero el personal del SENASA está compuesto por dos personas. Y la provincia no tiene atribuciones para multar al infractor, por ejemplo.

 

Durante todo el proceso, hasta la clausura de la chacra, la mercadería se sigue comercializando por la demora entre el envío de la muestras y el resultado. Pero no solo en Playa Libre se detectaron residuos, sino en los puestos fijos, quienes compran en volúmenes a chacras locales. Se recomienda a quienes adquieren frutas y hortalizas (supermercados, verdulerías, operadores, etc.) que exijan aunque sea un remito, donde figure el número de RENSPA, que permita detectar el origen del producto. Por razones impositivas, una gran parte de la comercialización se efectúa en forma marginal, lo que complica instalar un sistema que permita la identificación del origen de la mercadería. (9)


 

Para muestra sobra un botón

 

La zona de Bella Vista cuenta con una gran cantidad de lagunas de tamaños diversos. En julio de 2008 se denunció la aparición de casos de animales domésticos -perros-, que comenzaron a sufrir síntomas de intoxicación, lo que llevó al Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL) a tomar muestras en la zona.

 

Los estudios, realizados en España, comprobaron la presencia de cianobacterias "Cylindrospermópsis raciborskii en poblaciones de anfibios, que libera la Cylindrospermopsina. (10)

Los efectos que favorecen la presencia de estas algas son aquellos factores que elevan la productividad en el agua; principalmente los productos fosforados, sumados a la temperatura, entre otros.

 

Si bien varias fuentes de Bella Vista se habían atrevido a señalar a un empresario, que había solicitado la concesión de un balneario en el lugar, como el responsable de la mortandad (se lo acusó de haber arrojado un organoclorado para erradicar las palometas de la laguna), desde la Comuna informaron que en ese gigantesco espejo de agua es utilizado para diversas actividades agropecuarias, desde bañadero del ganado, hasta lavadero de equipos de fumigación y maquinaria agrícola, ya que hay varios productores cuyos campos lindan con la laguna. (11)

 

Otro problema que surge como pendiente es el manejo de los equipos y su limpieza y la disposición de los restos de agroquímicos.


 

El verdadero malo de la película

 

Si bien el país y la provincia están comenzando a reaccionar ante el uso irresponsable de agroquímicos, sea por razones de competitividad, de sustentabilidad de las explotaciones o de salud pública, existe un gran enemigo que parece no formar parte de los programas que se desprenden de las leyes: la desinformación.

 

Pero además toda ley de cumplimiento obligatorio debe contemplar los mecanismos para ejecutarla; sino, no sirve. Entre ellos está la de prever recursos para encarar urgentes medidas de capacitación, a través de un equipo interdisciplinario que no se refiera solo a los beneficios económicos de un uso responsable, sino también a los efectos sobre la salud humana y la contaminación que provoca.

 

Volvemos a la comparación con los medicamentos de uso humano. No es lo mismo una aspirina que un paracetamol, aunque tengan las mismas indicaciones y deben ser recetados por un médico, por mas inocua que parezca la fórmula. Pero si el médico no le explica al paciente cual es la diferencia y por qué debe usar una y no otra, al paciente le da lo mismo porque no es quien estudió para distinguirlas y elige la más barata o la que le resultó más efectiva en un momento dado.

 

Si realmente se pretende imponer el año que viene la obligatoriedad de buenas prácticas -que incluye el uso responsable de agroquímicos- hay demasiado trabajo por hacer en muy poco tiempo.

 

Mientras tanto, hay que rogar para que a nuestra mesa llegue un producto en el cual se hayan respetado los procedimientos recomendados y el período de carencia, para no formar parte de las largas listas de intoxicados por residuos de agroquímicos en nuestros alimentos, sobre las que nadie habla.

 

 

(1) http://www.diarioepoca.com/notix/noticia.php?i=171369&edicion=2008-10-23

(2) Boletín 15º de la Corporación Mercado Central de Buenos Aires

 (3) Acta XVIII°  Reunión Comisión Federal Fitosanitaria

(4) http://www.sagpya.mecon.gov.ar/SAGPyA/Agricultura/tabaco/03=Informes/02-Publicaciones/_archivos/000003-Publicaciones_y_Estudios_Especiales/000001_Agroquimicos%20prohibidos%20o%20restringidos.pdf

(5) http://www1.unne.edu.ar/cyt/2002/05-Agrarias/A-030.pdf

 (6) Publicaciones ingeniera Sara Cáceres, EEA INTA Bella Vista, Corrientes

 (7) Entrevista Ing. Agr. Susana Stein, Dirección de Sanidad Vegetal y Calidad Agroalimentaria, Ministerio de Producción, Trabajo y Turismo de Corrientes.

 (8) Jornada sobre el Uso Seguro de Agroquímicos, 17/10/08 Corrientes

 (9) Entrevista Ing. Agr. Mariela Plestch, a cargo del programa de Implementación de Buenas Prácticas Agrícolas, Mercado de Corrientes.

 (10) http://www.corrientesnoticias.com.ar/interior.php?nid=118237

 (11) http://intra.ada.gba.gov.ar/intra/infoagua/200902/noticias/189536.html